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Pérdida total y parcial: guía fácil para entender la diferencia

Un seguro te permite tener un respaldo financiero que te cubre cuando tu bien se ve afectado por un evento específico. Para que puedas disfrutar sus beneficios debes tener claro cuáles son sus coberturas y características. Entre ellas, una de las que debes considerar es si tu seguro cubre una pérdida parcial, una pérdida total o ambas. En este artículo te explicamos a qué se refiere para que lo entiendas fácilmente. 

Los contratos de seguros, al igual que cualquier otro tipo de contrato, tienen cláusulas que fijan el acuerdo entre las partes. Estas pueden contener detalles de la cobertura, un listado de exclusiones, obligaciones y responsabilidades del asegurado, detalles de los deducibles o de las posibles indemnizaciones. La única forma de comprender tu seguro y estar informado es leyendo este documento. Así, podrás conocer qué incluye tu seguro y qué excluye. 

¿Cuál es la diferencia entre una pérdida parcial y total?

A lo largo del contrato es posible que se mencionen los términos pérdida total o pérdida parcial, pero ¿qué significa esto y cuándo aplica? La pérdida total aplica cuando el bien ha sido destruido o no se puede reparar. Mientras que la pérdida parcial aplica cuando el bien presenta daños que son reparables y que están muy por debajo del valor total del bien.

 

¡Lo explicamos mejor con un ejemplo! Tienes un vehículo asegurado por $20,000. Si se vuelca y los costos de reparación ascienden a los $25,000, la aseguradora lo declarará pérdida total, ya que una reparación no sería rentable y tampoco segura. Por otro, lado si circulando te chocas contra un muro y dañas la parte delantera del vehículo, cotizas la reparación y está valorada en $5,000, esto correspondería a una pérdida parcial que se puede reparar para que el bien continúe circulando. 

¿Qué pasa cuando el bien no está destruido, pero sí en muy malas condiciones?

Para declarar un bien como pérdida total, las aseguradoras suelen basarse en porcentajes de daño. Lo más usual es que si el daño supera el 70% del valor del bien asegurado, el caso sea declarado como una pérdida total. Cada aseguradora maneja su propio criterio e incluso el porcentaje podría variar dependiendo el tipo de bien asegurado o de las condiciones de cada póliza. 

¿Quién escoge si el daño es pérdida total o parcial?

Luego de un proceso de inspección y valoración, quien designa si los daños son parciales o totales es la aseguradora. Para tomar esta decisión, debe contar con revisiones de especialistas y cotizaciones de las posibles reparaciones. Si no estás conforme con la decisión, podrías hablar con los miembros de la aseguradora y presentar pruebas que sostengan tu postura. 

¿Qué pasa con mi bien luego del pronunciamiento de la aseguradora?

En el caso de una pérdida total, la compañía te indemnizará sobre el valor del bien asegurado, de acuerdo con lo acordado en la póliza. Tu bien pasará a nombre de la aseguradora, quien decidirá si venderlo por piezas, venderlo como chatarra o lo que mejor considere. En ocasiones, el asegurado ha mostrado interés por recuperar su bien y podría llegar a un acuerdo con la aseguradora para tener preferencia de compra al momento en que esta lo oferte al mercado. Es decir, tendrá la oportunidad de adquirir el bien antes que otras personas.

 

En caso de que tu siniestro sea una pérdida parcial, la compañía de seguros reparará tu bien o te indemnizará por lo afectado. 

Entonces, ¿mi seguro debe cubrir pérdidas parciales o totales?

Lo ideal es que cuente con ambas coberturas. Así, tu bien estará protegido frente a accidentes ligeros y graves. 

Por eso, es muy importante que te fijes en las coberturas de tu seguro para que puedas disfrutar de la tranquilidad de estar protegido siempre. Nuestros ejecutivos siempre están disponibles para ayudarte y asesorarte de la mejor manera.

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